Es como la vida,
va dando vaivenes
del haz y el revés.
Y Aquel no se inmuta ante tanta calma,
no se deja ver.
El vaivén del péndulo en la monotonía
muestra la niñez, las tardes de juego,
todo lo que sigue es un vil suspiro
mientras oyes de cerca su vaivén.
Se muestra impasible, vuelve y siempre sigue
ni a favor ni en contra de la cruel rutina;
quiere detenerse y el viento lo mueve.
Es como la muerte,
que quiere y no quiere
la vida coger.