(En principio, es el decorado principal el que está visible e iluminado. El trabajo del voluntario Mario consiste, entre otras cosas, en atender el teléfono. Está sentado con los codos apoyados en la mesa. Suena el aparato.)
VOLUNTARIO MARIO.-Telecosquillas ¿dígame?
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VOLUNTARIO MARIO.- No, no, aquí no preparamos pizzas... Perdonado. Adiós. (Gesto de asombro. Cuelga el teléfono. Suena de nuevo.)
VOLUNTARIO MARIO.- (Las llamadas no le incomodan. Vuelve a cogerlo.) Telecosquillas ¿dígame? ... No, no, no podemos ir a bañar a su perro en su domicilio. Esto es Telecosquillas y usted, señora, necesita Telemascota. Anote el número es guau, miau, pío, pío, kikirikí, guau. ¿Cómo? ¿Que no lo ha cogido? (Con gesto de ligero fastidio y tono de tener mucha paciencia.) Se lo repito: Guau, miau, pío, pío, kikirikí, guau.
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VOLUNTARIO MARIO.- ¿Cómo? ¿Que por qué lo sé? Pues porque antes de ayudar gratis a la gente como voluntario en Telecosquillas, ayudé a los animales abandonados de la calle y me aprendí unos cuantos números de teléfono importantes.
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VOLUNTARIO MARIO.- ¡Oh, no! ¡Lo siento! No servimos cosquillas para perros. De momento, sólo fabricamos cosquillas para las personas que son las más necesitadas pero todo llegará, ya verá, ya.
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VOLUNTARIO MARIO.- ¿Y por qué no lo intenta usted, señora mía? Ya verá como es muy sencillo.
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