La “seño” estaba seria de cuidado.
Una sola pregunta lanzó al aire.
¡Límites! -dijo con el dedo en alto.
¡Límites!, me dije: ¡Ea!
Es aquello del Norte con el Sur,
del Este, del Oeste y las banderas…
Y contesté diciendo que mi clase
es una nación minúscula y pequeña.
Mi clase limita al Norte
con Florín, Viorica y Magdalí.
Son de Rumanía.
Al Sur, con Yassin y Ayoub.
Vienen de Marruecos,
viven con su tía.
Mi clase limita al Este con Andrei,
Irina y Anastasia.
Son niños adoptados en Ucrania.
Y al Oeste con Leslie, Angélica y Camilo,
llegaron de Colombia y Ecuador
y ahora son muy amigos míos.
Y de Nicaragua no olvido a Celeste.
Mi mejor amiga, una managüense,
que me hace decir simpáticamente
que los puntos cardinales son
Norte, Sur, Este y… Celeste.